Hay mucha, mucha tela para cortar en Intemperie de Jesús Carrasco. Vamos a dejar lo grueso para la discusión pero quiero hacer un par de comentarios.

Primero y antes que nada, no se asusten: la mitad de las palabras no se entienden (me empeñé en usar el diccionario las primeras páginas y después desistí). Sin duda el vocabulario utilizado (sin duda puede haber un poco de altanería) te hace aterrizar de golpe en un escenario rural español (bueno, esto de español no sé del todo porque tampoco se las palabras rurales que usan en América Latina).

Segundo: al autor. Y al mundo alrededor del autor. Jesús Carrasco hizo su debut editorial con esta novela a los 40 (todavía hay esperanzas). La novela fue alabada por la crítica española e internacional y antes de ser publicado en castellano ya se había vendido a varios países y traducido a 13 idiomas. Las críticas son unánimemente benéficas: han encontrado al gran escritor español joven. Incluso he leído alguna que otra corrección de crítica que enaltecen el libro desmarcándose de lo que se había dicho antes. Hay algo así como un fervor de la industria editorial por este autor y me da la sensación que es complicado ir contra corriente. Leí por ahí que alguien pensaba como la editorial lo estaría esperando para su próximo libro y que no le gustaría estar en los talones de Carrasco. De hecho en estas semanas se publicó el segundo libro La tierra que pisamos y no gustó tanto.

Tercero y a la trama. Un niño (¿tal vez 10 años?) se escapa de su casa y emprende un viaje sin plan y, probablemente, sin posibilidad alguna de éxito. No se sabe porque se escapa aunque lo poco que se va sabiendo no nos hace pensar que el chico la pasara bien en su casa. El escape es imposible porque para llegar a algún lugar en que pueda comenzar una nueva vida (las montañas al norte) debe atravesar una zona extremadamente árida e inhóspita en donde hay muy pocas fuentes de agua. Y obviamente él no sabe dónde están. Todo ha sido abandonado por la sequía: incluso en el pueblo del niño quedan muy pocas personas.  En el escape y cuando esta hambriento y quemado por el sol conoce a un cabrero que lo ayuda. Sin que queden claro los objetivos de cada uno comienzan a andar juntos.  No todo es tan fácil: al niño lo persigue una partida dirigida por el alguacil del pueblo. El alguacil es el orden, la autoridad, la violencia, el “acá no se mueve una hoja sin que yo lo sepa”.  Conoce al niño porque el padre de este se lo había presentado (más bien, digo yo, dado como en tributo) y lo tiene entre ceja y ceja. Es un buen cabrón que anda en un sidecar levantando polvaredas a medida que cruza el desierto. Hay una persecución que dura días. El escape se va transformando en un camino hacia el infierno donde ocurre, casi, de todo.

Me parece que esta súper bien tratada la tensión, los silencios, los espacios. Hay suspenso sobre lo que ocurrirá y acerca de por qué ocurrirá.

Cuarto (y lo que a mí más me interesa): hacia donde nos conduce esta lectura. Hay tres dimensiones en que a mí, por lo menos, esta lectura me ha orientado. Primero (y no creo ser el único) descubrí que hay un género (no sé si es mucho pro digamos que género es la palabra correcta) de Novela Rural. He visto que en la literatura española reciente hay bastante de esto. Está enfocado de dos formas: o bien los personajes hacen un “retiro” en el campo, en el mundo rural, y allí suceden cosas o es Rural, digamos, pura como Intemperie. Encontré un par de libros sobre esto y ni bien lo haya visto contare por dónde van los tiros. Segundo, la dimensión de la autoridad salvaje. Estoy en busca de más alguaciles. Recuerdo algo parecido en algunos de los libros leídos: algo en Yuri Herrera (en especial en Trabajos de reino que no leímos en grupo), algo con Carlos Weider en Estrella Distante de Bolaño. Me gustan los alguaciles, ¿qué le vamos a hacer? Y entonces me tente a releer Los Santos Inocentes de Miguel Delibes (que estoy haciendo justamente ahora); estoy seguro que esto me llevará a más y más referencias, que obviamente, serán inabarcables. Y tercero y final hay como un dejo de apocalipsis en el relato. Pero es un apocalipsis no en el futuro sino en el pasado. No estoy muy familiarizado con esta literatura (nunca me gusto la ciencia ficción (sabían por cierto que la ciencia ficción era el género preferido de Bolaño?)). Me gustaría ver si encuentro algo por el estilo.

En breve: hay mucho para hablar en la próxima sesión. A disfrutar el libro

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