Quería escribir unas pocas líneas antes de la próxima reunión pero no se me ocurría nada; tal vez fuera porque Hablar solos me había parecido, en una primera lectura o en una primera instancia para pensarlo, un libro simple, simplote diría. Son tres voces que cuentan, pensé durante un tiempo, una historia.

Decidí dejar reposar las ideas que tenía en la cabeza por unos días. Y volver a pensar algunas cosas que me sonaban como raras. Tuve también la oportunidad de hablar un poco con algunas personas sobre el libro. Poco a poco los aspectos de la primera lectura fueron cambiando, dejaron de ser ideas o aspectos simplotes y pasaron a ser ideas o aspectos que no sólo merecen pensarse sino que ascendieron a ideas o aspectos que están muy bien trabajadas y merecen la pena que sean rumiadas.

Primero, hay tres voces. Neuman se aleja de sí mismo para meterse en el cuerpo de tres personajes que no son él (que no es él todavía, que ya no es él o que nunca será él): un hombre muriendo, un chico y una mujer. Hay no sólo un trabajo interesantísimo en la construcción (para nada sencilla en primera persona) de estos tres personajes sino en la forma en como estos comunican: el hombre habla, la mujer escribe y el chico piensa. Siguen distintos ritmos y aunque se use una gramática, digamos común en las tres voces, se sienten efectivamente como voces distintas.

Hay otro aspecto interesante que es la relación entre el recuerdo y la distancia. La distancia se mete en muchas formas: hay distancia en el viaje, en la voz guardada en unas cintas (objetos distantes), en los mensajes de textos, en las citas de libros que suenan al mismo tiempo apropiadas y estériles, en la forma en cómo va cambiando el cuerpo de Mario por la enfermedad, en la forma en como Elena se vincula con su amante, en la relación que existe entre Elena y su familia (con la hermana sobre todo), en la muerte. La distancia está muy presente. Y asociadas a cada una de estas formas de distancia están los recuerdos. Y ahí creo que está un aspecto del título: no están simplemente hablando solos; las distancias que hay entre ellos los obligan a hablar solos.

El viaje es un tema en sí mismo. Hay aventura, descubrimiento, alegría e, incluso, aburrimiento y frustración. Además, viaje en camión: desde donde se ve más y mejor que los demás; viaje en camión, como viajar en un compartimiento que parece mucho más distante del mundo, que nos devuelve imágenes distorsionadas, mentiroso. Exactamente como es este viaje: una mentira, una distorsión para que se quede el recuerdo como es deseado. Una hermosa mentira, un hermoso recuerdo. ¿En que se transformaría ese recuerdo cuando Lito sepa que se lo engañó durante todo el viaje?

Neuman habla del viaje este (ver video) como un viaje iniciático. Lo de iniciático no va sólo por el chico; es también el primer viaje del padre con el hijo y el primer viaje que hace Elena hacia la soledad (aunque a diferencia de los otros dos no es el último que ella podrá hacer). Hay otro aspecto del viaje que Neuman destaca en el video: el viaje iniciático ha sido narrado, en su mayor parte, desde una perspectiva masculina (yo creo que hay grandes excepciones como Thelma and Louise, por ejemplo) y nadie ha dicho que es lo que pasa con las mujeres. Seguro que Penélope hacia algo mientras Ulises viajaba, algo que Ulises no se anima a contar, dice Neuman.

Y allí esta Elena, haciendo algo que nos sumerge en un mundo que no es sólo en el mundo de tener un amante. Si no que nos mete en un mundo mucho más físico, sucio pero con destino de purificación: el mundo del descubrimiento de su cuerpo, de un cuerpo no perfecto que hace, justamente, que todo sea mejor. Está claro: estamos muy obsesionados con la belleza y la perfección. Es hermoso, me parece, el erotismo construido a partir del defecto. Y en ese humanismo viaje se sumerge Elena en su espera.

Y todo esto en una novela de, más o menos, 150 páginas.

Hay par de aspectos que me siguen dando vuelta en la cabeza. Tal vez Neuman pudo ser más ambicioso a la hora de distinguir las voces. La oralidad o la memoria parecen tener la misma estructura narrativa que la escritura. Otro tema es que quedan pocos cabos sueltos. La historia de esta familia casi queda completa al leer las tres historias. Creo que quedan pocas preguntas que no se puedan responder y eso me incomoda un poco. Y ya para terminar un comentario sin respuesta: me parece que Neuman se apuró un poco al escribir este libro; no me refiero que lo escribió rápido sino que lo escribió, me parece siendo muy joven. ¿Por qué escribió este libro ahora y no en 10 años? Y ya que nos animamos a preguntar, preguntémoslo: ¿cómo hubiera sido este libro por un Neuman más maduro?

En breve y después de digerirlo un poco, el libro me gustó. Y me gustaría ver qué es lo que vieron los demás lectores. Además me gustó en una segunda dimensión: me gustó que no me haya gustado y que después al pensar un poco más sí me haya gustado.

Bueno, aquí dejo algunos temas que espero podamos retomar en nuestra próxima reunion.

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